Las flores de calabaza son uno de los rellenos más emblemáticos de la cocina mexicana. Su temporada es breve, su sabor sutil, y su llegada es algo que esperamos con ilusión cada año.
Hay muchas formas de preparar la flor de calabaza, desde las más elaboradas (rellenarlas con queso, rebozarlas y freírlas) hasta las más sencillas (colocar las flores crudas en una quesadilla y dejar que se ablanden ligeramente con el calor).
Una de nuestras favoritas se encuentra habitualmente en las calles de la Ciudad de México durante su temporada: un guisado, compuesto por flores ligeramente salteadas con cebolla, chile y epazote, fundidas en quesillo sobre una quesadilla de tortilla de maíz azul. Con algo tan delicado y efímero, se necesitan pocos ingredientes, solo respeto y cuidado.
Trata las flores de calabaza como el manjar que son