El chorizo no siempre tiene que ser rojo. Esta versión debe su color y sabor a una generosa cantidad de hierbas frescas, pepitas y chiles verdes. Se pican todos los ingredientes juntos y se mezclan con la carne picada de cerdo antes de dejarla reposar toda la noche, para que los sabores se fusionen bien. Se saltea hasta que se dore y quede un poco crujiente por los bordes, y luego se sirve en tortillas calientes con salsa. Asequible, lleno de sabor y repleto de nutrientes: es lo que llamamos una receta en la que todos ganan.
Dale un toque ecológico al chorizo casero
